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Entradas

Mostrando las entradas de septiembre, 2016

Amor de padre

-Mi niña, estamos a pocas semanas de tus 15 primaveras. Si pudieses pedir un deseo, que pedirías? -Papá, me has dado todo lo que he soñado en mi vida, ya no me queda mucho por pedir... Lo único que me queda por cumplir, bien sabes que es imposible porque mis piernas no me lo permiten y nunca respondieron ni responderán a mí. -Solo, dime hija... -¿Ves esa montaña? De la que siempre me hablas lo bella que se ve la luna y las  estrellas por las noches? -Sí, aquella que solemos mirar por la ventana al amanecer... -sí papá, esa misma... Yo daría mi vida si fuese posible, por estar allí y contemplar el manto nocturno del firmamento.. Sin pensarlo dos veces, el padre de la futura quinceañera, después de escucharla atentamente, se dirigió a una costurera y realizó un pedido especial. Pasaron las semanas y llegó al fin el tan ansiado día. -Buen despertar, luz de mis ojos- dijo el padre a su jovencita con un beso en la frente-¡ Llegó la hora de cumplir tu sueño! -Pero .....

Cena de otoño con los vampiros de Poe

Intento determinar en un profundo examen de conciencia la razón por la que mi apetito se activara exageradamente  antes de finalizar el ocaso. Solo recuerdo que salí abruptamente de mis aposentos y tomé mi celular, que se encontraba en una mesa, en la que también se hallaban mis fotos y varios floreros con rosas y jazmines, cuyos pétalos habían caído de su sépalo hacía ya varios días. Mi estado mental era confuso, no conseguía ni siquiera reconocer mi habitación, supongo que el estado de somnolencia en el que aun me encontraba me mantenía en una especie de trance que me hacía delirar en mis observaciones del extraño entorno. En fin, todos los objetos que me rodeaban eran míos, en conclusión, definitivamente era mi dormitorio. El estómago me hacía ruido, más bien parecía un alarido, como si mis tripas no hubiesen probado bocado durante días. Con el celular en mano, abrí mi cuenta de una de mis redes sociales y a modo de chiste publiqué, en mi estado, sobre mis antojos de de...

No eres tú, soy yo

-La toxicidad no está en los demás, está en uno mismo y contamina a los demás. -¿ Entonces? -Primero me desintoxico a mi misma, me libero de cargas innecesarias, esas de las que pesan dentro de mí y que por el simple hecho de estar molesta y de no aceptar que vienen de mí se las atribuyo a los demás.  -¿Luego? -Una vez limpio mi interior, renuevo mi ser de energías positivas ( como cuando inhalo) las retengo, pero ni bien se contaminan de nuevo las elimino ( como cuando exhalo), y las renuevo inmediatamente antes de que vuelvan a contaminar mi yo interior. Y cuando termino conmigo, vuelvo a echarle un ojo a mi entorno y es ahí donde me doy cuenta que los tóxicos no eran los demás sino yo misma. -¿ Y si lo eran? -De segura para ese entonces ya se habrán ido, porque los opuestos, en realidad no se atraen, como nos enseñaron en química, se repelen y mi entorno ya estará limpio. -¿ Y... tus amigos que piensan ante este cambio de actitud? - Si eran amigos, seguirán allí, donde quiera...

LO QUE LOS GRANDES NO VEN

Hacía frío. La madre mecía a su niño, sentada en una esquina en la vereda,lo protegía entre sus brazos.  No pedía limosnas, solo un corazón compasivo que les ofreciera  refugio durante la noche o al menos una manta que les brindara calor.  La gente caminaba con apuro por las calles, la miraban con desprecio si es que con suerte tropezaban con ella y la veían.  Una niña caminaba con su  padre quién la jalaba de la mano para apresurar su paso, tenían que llegar a las tiendas donde la esperaban sus regalos. Se libró de él por unos instantes, corrió con prisa hasta la esquina, se quitó su abrigo y se lo entregó a la mendiga para que arropase al niño.  El padre de la pequeña, fue a buscarla con enojo -Dónde estabas?! vas a perderte entre tanta gente?!. No te acerques a esa pordiosera!!! - Papá!!!- respondió, frunciendo el ceño y con sus manitos en la cintura- Que tontos que son los grandes!!! no ves que es mamá María y en sus brazos está el niño Jesús, s...

Hay circunstancias en las que simplemente rompemos las estructuras y encontramos escapatorias divertidas jugando a satirizar el tiempo y a sacar la fémina caótica que llevamos dentro ;)

QUE CORTEN LA CABEZA!!!! -Piedad! pedía él , aún sabiendo que no era culpable del hecho que se lo acusaba. -Ejecuten en a este infiel! , ordenó Regina. -Piedad!!!!- suplicaba el caballero mientras los verdugos cubrían su cabeza con un saco negro. -La guillotina!!- ordenó Regina a gritos y enfurecida. Los verdugos trajeron un artefacto similar a una guillotina pero de menor tamaño, y en él no cabía una cabeza... Colocaron la reducta guillotina a la altura de la pelvis del amante infiel, según la reina... pusieron su miembro eréctil entre el cepo (adaptado a los fines) y ante un guiño de ojo y una sonrisa funesta de la temida reina dejaron caer la cuchilla. Finalizada la ejecución, tras los atroces gritos de aquel hombre, la reina hizo colocar su trofeo en su variada colección de amantes infieles. Eva LA DULCE VENGANZA Cierta mañana en la que el Rey concedía audiencias a sus súbditos, para oír reclamos y sugerenc...

BUSCANDO A MI POETA

En las calles de la ciudad intento descubrir al poeta pensar un poquito de su pensadera hilando tramos de angustia con poesía deshilachando la alegría en retazos de realidad  entender por qué  entre tanta gente lo acompaña de la mano su soledad Lazarillo noble de la imaginación perdida Obsoleta y mundana mente despierta sensible a los estímulos del corazón Lo veo cerrar los ojos y pestañear  más de mil veces al viento mientras lo deja sin aliento  el ave que con cautela ve partir de su nido a su pequeño pichón que aspira poder sobrevolar la vida  sin miedo del cazador Suspiro al sentir sus ansias de vislumbrar la naturaleza entre lo que queda de maleza perdida como aguja entre la paja entre concreto y concreto volviéndole al cuerpo el aliento al hallar una pequeña flor Insomnio de madrugada que me recuerda de nuevo al poeta intentando despertar al planeta gritándole a la memoria que le devuelva la razó...